Contabilidad social: Una herramienta para medir el valor social generado por las organizaciones para el conjunto de la sociedad y los stakeholders

Contabilidad social: Una herramienta para medir el valor social generado por las organizaciones para el conjunto de la sociedad y los stakeholders

29/06/2018

En la actualidad el valor social está adquiriendo cada vez más importancia. Se está reivindicando el papel de la empresa como generadora, no sólo de valor económico, sino también de valor social. Y, aunque centenas de años de desarrollo han permitido que en la actualidad contemos con un buen sistema contable, que nos aproxima a un buen conocimiento de la situación económico-financiera de las organizaciones, no nos hemos dotado de instrumentos que permitan analizar el valor social que las organizaciones aportan al conjunto de la sociedad y los grupos de interés que la rodean, los stakeholders. Mediante el Modelo Poliédrico desarrollado por el Grupo ECRI (Ethics in Finances and Stakeholder Responsability) de la Universidad del País Vasco se quiere objetivar, visualizar y valorizar el valor social generado por la organización. 

Este modelo está compuesto por 5 fases:

  1. La primera fase comienza cuando un responsable de la organización decide que sería interesante cuantificar el valor social que genera la organización. Esta fase, denominada “Orientación”, determina el equipo de trabajo y el cronograma a seguir.
  2. Una vez validado el equipo de trabajo y el cronograma, la siguiente fase, llamada “Identificación de los diferentes grupos de interés”, consiste en la elaboración del mapa de stakeholders de la organización. La elaboración del mapa es todo un proceso que no termina hasta que exista un consenso en torno a su pertinencia.
  3. La tercera fase, denominada “Identificación de variables de valor”, es posiblemente la más compleja del proceso. Después de realizar entrevistas, hay que identificar un conjunto de variables de valor que habrá que orientar posteriormente a indicadores, que puedan vincularse con outputs mensurables, y que a su vez se intuya que es posible obtener proxys que posibiliten la valoración monetaria de dichos outputs.
  4. Una vez obtenidas dichas variables, se hace necesario en una cuarta fase, denominada “Identificación y monetización de outcomes”, identificar los outputs generados por la organización que se corresponden con la variable, así como los proxys que permitan su cuantificación.
  5. Por último, hay que “Calcular y visualizar el valor” generado por la organización. Partiendo del beneficio económico, llegaremos hasta el valor social generado, y el valor que se genera para cada grupo de interés.

Aunque es cierto que en la actualidad las organizaciones que se acercan a la contabilidad social lo suelen hacer desde una perspectiva reputacional, lo cierto es que la monetización del valor social permite identificar un conjunto de indicadores que posteriormente pueden introducirse en la gestión, al mismo nivel que los indicadores financieros, permitiendo que el valor social pase al core de la gestión, y que lo social pueda convertirse en eje vertebrador de la organización.

 

Larraitz Lazkano

Docente e Investigadora

UPV/EHU

 

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