Las enseñanzas de Antxon

Las enseñanzas de Antxon

28/04/2016

Las enseñanzas de Antxon

Se cumple una semana de la muerte de nuestro amigo y compañero Antxon Mendizabal. El resumir en esta pequeña columna la biografía de Tonino es un arduo trabajo. Además, no soy la persona más apropiada para esta labor. Antón Borja y Mikel Gomez Uranga, compañeros del departamento de Economía Aplicada I de la UPV que nos han dejado recientemente, serían más adecuados para este homenaje, por ser compañeros de trayectoria y pertenecer a la misma generación. Me siento pequeño a su lado porque los he tenido como modelo y ejemplo en su apuesta por una universidad pública, vasca y comprometida. Antxon era un amigo y un compañero con el que compartía trabajo, proyectos, publicaciones, conversaciones y una misma actitud positiva frente a la evolución del euskera y de la sociedad. Ambos trabajamos en el departamento de Economía Aplicada I de la UPV y en GEZKI, pero también coincidimos a menudo en la Universidad Vasca de Verano (UEU) y en actividades laborales y locales.

Antxon fue profesor en la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación de Leioa. Tenía una enorme vocación y una energía incesante, y aún cuando su enfermedad se lo ponía difícil, prefería dar clase a quedarse en casa. Los debates con los alumnos lo rejuvenecían y trataba por todos los medios de no perder el contacto con ellos. A pesar de estar recién jubilado, su compromiso con la docencia era tan fuerte que se había ofrecido para continuar impartiendo sus clases de máster. Era un sentimiento mutuo, ya que los alumnos apreciaban mucho a Antxon porque su método de enseñanza no era el habitual (vertical y cerrado) y atraía a los estudiantes hablando de economía, autogestión y amor, oponiéndose a la lógica nihilista e individualista en la docencia.

Son prueba de su fructífera vida académica los numerosos trabajos de investigación y las múltiples publicaciones con las que cuenta su currículum. Ha realizado excelentes trabajos sobre la globalización y el desarrollo local, así como en torno a la identidad. Su punto de vista era claro: la globalización ha de construirse de abajo a arriba para el beneficio de los más débiles y tomando como fundamento la sostenibilidad del planeta, la gobernanza justa y la diversidad de los pueblos. A Antxon también le interesaba mucho investigar el mundo laboral. En este campo, trabajó principalmente sobre la posición de las estrategias empresariales, y priorizó la participación de los trabajadores y la lógica de la autogestión. Conocía el cooperativismo desde dentro, lo cual le procuraba una mirada incisiva en el análisis crítico de las organizaciones sin ánimo de lucro. En este campo nos ha ofrecido obras maestras. En otros terrenos también ha hecho importantes contribuciones. En todos sus trabajos se ha opuesto al habitual punto de vista liberal e individualista de la economía oficial, y ha adoptado una posición normativa en su defensa de la justicia social y la soberanía de los pueblos.

Antxon era una persona amable, alegre y sociable en la que se podía confiar; transparente y optimista. Un académico de la calle que se perdía entre los papeles de una creciente burocracia universitaria. En una época en la que se alaba la carrera académica individual, priorizó el trabajo y el compromiso por una sociedad justa y solidaria, y por la soberanía de los pueblos, y dio, de esta manera, coherencia a su profesión. En estos tiempos en los que impera el modelo universitario competitivo y mercantil, la actitud ante la vida que tenía Antxon nos muestra que es posible, e incluso necesario, construir la universidad desde otras bases.

Mikel Zurbano Irizar

Profesor Titular de Economía Aplicada I UPV/EHU y profesor GEZKI

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