Editorial: José Mª Pérez De Uralde Director del OVES

Editorial: José Mª Pérez De Uralde Director del OVES

15/02/2013

En este segundo Boletín que el OVES difunde en este año 2012 se incluyen relevantes informaciones sobre actividades diversas que han desarrollado en los últimos días las empresas de Economía Social de Euskadi, sus entidades representativas, las instituciones académicas especializadas en este tema y, también, las administraciones públicas a través de sus políticas y pronunciamientos sobre la materia.

De ello podemos destacar dos cosas básicas: por un lado, que estamos ante un sector activo, vivo, en constante movimiento y especialmente eficaz en sus propuestas; por otro, que existe una especie de “sistema” en el que confluyen múltiples actores guiados por unas premisas comunes y que comparten la existencia de principios y valores que se intentan practicar día a día. Ambas cosas son especialmente importantes en estos días de dudas y pesimismo.

La actual situación de crisis está perfilando una realidad que se va alejando de lo coyuntural para asentarse en lo permanente, en lo sistémico, en lo estructural. Al tiempo, esa realidad está derivando en una progresiva y errónea pérdida de masa muscular del llamado “estado del bienestar”.

Por ello, destacar la agilidad con que la Economía Social, en términos generales y particularmente la vasca, genera informaciones positivas sirve de refuerzo a la idea de que participamos de algo diferente, activo y útil. Es cierto que hay malas noticias que afectan a la Economía Social, pero si se analiza con rigor la situación advertimos que los datos negativos lo son para todos y que la Economía Social se defiende mejor que otros. La capacidad de proponer cambios también es propia de quienes componen este sector.

Por ello, quedando tantas cosas por hacer y apareciendo el futuro tan sombrío, no es bueno dudar del potencial que se acumula por la Economía Social y que vemos reflejado cotidianamente en nuestra difícil realidad. Hay una Ley nueva que, dejando al margen las opiniones personales, ofrece sin duda algunas oportunidades para el fomento y promoción de las empresas y entidades de la Economía Social. Debe actuarse con inteligencia para conseguir resultados que favorezcan el desarrollo de esta manera diferente de hacer las cosas que la Economía Social propone.

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