La participación de los trabajadores en la empresa: fuente de competitividad empresarial

La participación de los trabajadores en la empresa: fuente de competitividad empresarial

27/03/2013

No obstante, nos surge la duda de si nuestras empresas han sido capaces de adaptar sus estructuras organizativas a las nuevas condiciones del mercado. Es decir, han cambiado las reglas de juego pero nosotros seguimos trabajando y organizando la empresa de la misma forma. Parece existir una incoherencia.

En la medida en que las fuentes de competitividad cada vez se hallan más ligadas a la innovación y la creatividad; las personas y la interacción entre ellas se vuelven más importantes. Hemos llegado al momento en que las empresas que generan valor son las que otorgan un papel central a las personas.

En el País Vasco y en Gipuzkoa tenemos un largo recorrido en este sentido. Si existe algún modelo organizacional que otorgue un papel central a los trabajadores y trabajadoras ese es el modelo cooperativo. El protagonismo que el modelo cooperativo concede a las personas se materializa a través de la participación en la empresa de las mismas. Los trabajadores y trabajadoras tienen el derecho y/o la obligación de participar en la gestión, en los resultados y en la propiedad de la empresa. Me atrevería a afirmar que esa es una de las principales fuentes de competitividad de las cooperativas: el hecho de que los trabajadores y trabajadoras participen en la empresa hace que estén dispuestas a dar lo mejor que tienen en sí a favor de la organización.

El resto de las organizaciones deberían aprender de ello. La participación de los trabajadores en la empresa no es una oportunidad exclusiva para la cooperativa. De hecho, algunas empresas no cooperativas ya están dando el paso hacia la participación. Reflexionemos por un momento:


¿A quién no le gusta que se le escuche en la empresa? ¿Quién no se siente motivado cuando ve que se aplica una propuesta que ha hecho él o ella y está dando buenos resultados en la empresa?, o ¿quién no se alegra cuando la empresa está teniendo resultados positivos y recibe parte de esos resultados? o ¿no nos gustaría tener parte del capital de la empresa donde trabajamos? ¿No nos preocuparíamos de qué fuera bien? En MIK no tenemos ninguna duda, a los trabajadores que se les permite opinar y participar en la empresa son más rentables para la misma.

La realidad es cada día más compleja y el papel de las personas está cada vez más presente, en la medida en que las sociedades prosperan y son generadoras de conocimiento y de valor. Teniendo en cuenta que el conocimiento, la creatividad y las habilidades están en todas las personas de la organización, los modelos participativos tienen que pasar de ser otra forma de hacer empresa más, a ser la manera organizativa básica de nuestras empresas. Es decir, la participación será NECESARIA para aquellas empresas que quieran sobrevivir en un mercado altamente competitivo.

A modo de conclusión, nuestras organizaciones tienen un reto importante por delante y un modelo del que aprender: el cooperativismo.

Saioa Arando Lasagabaster
Coordinadora Científica de MIK

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