LA SOCIEDAD LABORAL DEL SIGLO XXI

LA SOCIEDAD LABORAL DEL SIGLO XXI

15/02/2013

Josetxo Hernández. Gerente de ASLE

El tercer Congreso de ASLE, en 2012, diez años después del segundo, ha posicionado a la Sociedad Laboral hacia el futuro, resolviendo debates estériles a través de la conformación de normas que pretenden consolidar cultura e ideología, haciendo del modelo de empresa una opción de vida laboral diferente.

Han pasado 30 años desde el nacimiento de las primeras sociedades laborales, allá por finales de la década de los setenta, en el siglo pasado. Lo que fue una experiencia es hoy una realidad que se ha ido configurando con el desarrollo de cambios legislativos (dos leyes) y otras normas como el decreto 1044/85 de Capitalización de desempleo o las sucesivas modificaciones del Fondo de Garantía Salarial.

Desde ASLE se han ido configurando documentos para regular el funcionamiento interno y crear ideología vinculada a la idea de formar parte de una empresa cuya propiedad la ostentan las personas que en ella trabajan.

En esta línea cabría destacar:

  • La formalización de un DECALOGO para entender que la sociedad laboral debe ser más que una ley.
  • Definición de la Sociedad Laboral como “Modelo de empresa diferenciada” basada en conceptos como: flexibilidad, estilo de dirección, motivación, formación, información y comunicación.
  • El Reglamento de Régimen Interior.

El momento de la promulgación de la Ley 4/97 de 24 de marzo supuso un punto de inflexión en la historia de nuestras empresas con el nacimiento de las Sociedades Limitadas Laborales, dando lugar a empresas de nueva creación pero de mucha menor dimensión que las anónimas. Con todo, se empezaba a identificar también la sociedad laboral con empresas de nueva creación.

La volatilidad del modelo ha sido, casi con toda seguridad, el mayor enemigo para que las empresas constituidas como laborales hayan permanecido como tales.

Fuimos viviendo problemas nuevos, como el de la transmisión de la participación, el valor de la misma, las posibilidades de compra por nuevos trabajadores socios, la diferente vara de medir el valor de lo aportado en quienes se adjudicaron el patrimonio inicial, etc, problemas que dimos solución a través del CONTRATO DE SOCIEDAD.

Hoy podemos también reconocer que quizá tengamos que contemplar en el mismo cómo actuar en situaciones de crisis, en las que la empresa difícilmente puede aplicar lo acordado.

Si las primeras sociedades eran fruto de la crisis económica provocada por la crisis del petróleo en 1973, si entonces se produjeron abandonos empresariales, si no había una estructura del Estado formada, si no había una política industrial de respuesta, la realidad de hoy es diferente. La crisis que ahora vivimos ha cambiado ha cambiado las claves del mundo.

Esta crisis, que ha afectado como nunca al consumo, ha tenido como efecto demoledor su repercusión sobre el empleo, por la pérdida de muchas pequeñas empresas de todos los sectores.

Si la Sociedad Laboral se constituye como respuesta a la crisis en los años ochenta, no se puede decir lo mismo en 2011, porque el efecto de la crisis actual no deja margen a opciones alternativas por la pérdida casi total de mercado en muchos casos.

El trabajo realizado por ASLE para dotar de ideología a las Sociedades Laborales ha dado unos frutos escasos. La ideología, expresada en ideas y juicios reviste la forma de doctrina, es un factor dinámico, da sentido a la acción e infunde seguridad. La ideología induce a formar parte de un grupo en el que las personas se identifiquen. La ideología propone una acción común. Es un poderoso motor de cambio social que permite suscitar nuevas esperanzas.

Hemos ganado líderes y muchas personas para la causa, pero quizá no las suficientes.

Es sabido que la cultura dominante promueve el crecimiento individual por encima del grupo, el éxito individual a costa de los demás, mensajes contradictorios con nuestro pensamiento.

Cuando hablamos en términos de crecimiento neto del número de empresas sufrimos la volatilidad de nuestro modelo. Dejar de ser laboral es un puro acto administrativo.

Este es uno de los grandes retos del futuro de la Sociedad Laboral: ¡Cómo hacer para que el modelo sea atractivo y estable, sin que se pueda abandonar la figura sin contrapartida!

El Congreso que ASLE celebró en 2002, después del de 1992 en el que se estructuraron los elementos ideológicos y de funcionamiento, vino a trabajar la necesidad de una empresa bien gestionada sobre modelos de gestión próximos a la Calidad Total. Preocupaba que las empresas tuvieran visión estratégica, incorporaran a las personas en la gestión, incorporaran indicadores, transformaran la actividad hacia un sistema de procesos con un cambio cultural con respecto a los departamentos tradicionales, que las empresas fueran socialmente responsables.

Fue en ese contexto cuando ya se ponía énfasis en estudiar el fenómeno de la “empresa participada” y analizar su posible vínculo con la sociedad laboral.

El tercer Congreso de ASLE, en 2012, diez años después del segundo, ha posicionado a la Sociedad Laboral hacia el futuro, resolviendo debates estériles a través de la conformación de normas que pretenden consolidar cultura e ideología, haciendo del modelo de empresa una opción de vida laboral diferente.

Los grandes temas tratados han sido:

  • Hacia una Sociedad Laboral en la que todas las personas sean socias.
  • La figura de la sociedad tenedora de acciones como elemento que de mejor respuesta a la acumulación de acciones en cartera y mayor agilidad en la transferencia de acciones o participaciones.
  • La incorporación de la figura de la empresa participada.
  • El planteamiento de la Sociedad laboral como una opción de vida laboral fuera de planteamientos especulativos.
  • La posibilidad de estructurar un convenio colectivo para las sociedades laborales y la formalización de los convenios de empresa.
  • La regulación de un sistema de gobernanza.
  • El posicionamiento inequívoco de las Sociedades Laborales dentro de la Economía Social.

Hemos sentado las bases del futro. Ya sólo falta el compromiso de las personas para transformarlo en presente de éxito.

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