Opinión: José María Pérez De Uralde, director del OVES/GEEB

Opinión: José María Pérez De Uralde, director del OVES/GEEB

31/10/2014

2014: ¿Un presente mejor?

El pasado 2013 ha sido un año difícil. Si nos detenemos en aspectos como el estrictamente macroeconómico, el empresarial, el doméstico o hablamos en términos de cohesión social las cosas han funcionado con problemas muy serios y las consecuencias se han proyectado con crudeza sobre el tejido empresarial, el poder adquisitivo de los trabajadores, sobre la demanda interna general y sobre la realidad cotidiana de millones de personas.

La Economía Social vasca no ha sido ajena a esta realidad, sufriendo golpes muy duros que en algún caso se han presentado como verdaderos traumas que aún nos inquietan. El cooperativismo vasco, por ejemplo, a pesar de mantener envidiables resultados en lo que se refiere a la supervivencia como empresas ha padecido algunos retrocesos en materia de empleo. Aunque las cooperativas se mantienen y la pérdida de empleos se da pero a niveles muy inferiores al resto de empresas. Sin embargo, los graves problemas de una de sus cooperativas más emblemáticas ha supuesto un impacto sin precedentes que ha propiciado, además, innecesarios ataques al modelo cooperativo en su conjunto. En ese sentido, no debemos olvidar que si los parámetros de medición del fracaso vienen determinados por el índice de morbilidad empresarial y sus efectos directos sobre el empleo, son otros los tipos de empresas distintas a las de Economía Social que debieran asumirlo en términos de cuestionamiento de modelo. También podríamos recordar, más que nada para evitar el tropiezo en la misma piedra, qué modelo ha propiciado la situación de crisis que se viene padeciendo.

Las empresas de la Economía Social vasca han luchado con energía para seguir desarrollando sus actividades en términos de excelencia, mantenimiento del empleo y prestación de servicios socialmente útiles a las personas. Con ello se consolida día a día, aun en las peores condiciones posibles, la viabilidad y vitalidad de esta “manera diferente de hacer empresa”. El Informe del OVES/GEEB sobre el estado de la Economía Social vasca correspondiente a 2012 así lo constata.

2014 es ya una realidad. A todos toca afrontarla con la misma fortaleza de convicciones. Las cooperativas, las sociedades laborales, los centros especiales de empleo y las empresas de inserción saben cómo continuar la línea trazada y saben, también es importante, aprender de los errores propios y ajenos. La Economía Social de no mercado, las asociaciones y fundaciones de acción social esencialmente, han de abordar un mayor protagonismo y compromiso en el marco de este sector pues su valor añadido social está siendo determinante. El mutualismo vasco también debe asumir de una vez por todas su obligada pertenencia a la Economía Social. Son retos de presente.

Los poderes públicos han de ser sensibles a los mandatos legales que determinan la exigencia de políticas públicas de fomento y desarrollo de la Economía Social de un modo efectivo. Nos consta la voluntad de hacerlo así. Por ello, 2014 puede suponer una oportunidad. Las resoluciones aprobadas por el Parlamento Vasco en tal sentido son un magnífico punto de partida. 2014 tiene que ser mejor para todos, pero ello solo es posible si es mejor para la Economía Social. Feliz año.

 

José María Pérez de Uralde

Director del OVES/GEEB

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