Opinión: José Zurita, Diputado Foral, "Economía social: seña de identidad"

Opinión: José Zurita, Diputado Foral,  "Economía social: seña de identidad"

31/10/2014

José Zurita Laguna
Diputado Foral de Promoción Económica y Administración Foral
Diputación Foral de Álava

La importancia de la Economía Social en nuestro entorno varía significativamente entre Territorios, pero nadie duda que sin ella el desarrollo económico del País Vasco en su conjunto hubiera sido otro radicalmente distinto.

Ahora, nos encontramos en un momento importante en relación con lo que puede representar la economía social en la salida de la crisis y en el fortalecimiento de las perspectivas de crecimiento económico y de empleo en el País Vasco. La economía social reúne los elementos claves generales del emprendizaje y además constituye una de las mejores formas económicas y sociales de ligar empresa con trabajador haciendo de este binomio un único elemento tractor de motivación, participación y avance económico.

El marco normativo parece óptimo para profundizar en los valores y en la visibilidad y avance de la Economía Social. La Ley 5/2011 de Economía Social se aprobó definiendo el sector y enmarcando objetivos ambiciosos de desarrollo de esta forma de economía, muchos de ellos aún por desarrollar. Por otro lado el anuncio, para los próximos meses de una nueva ley de cooperativas que sustituya a la exitosa y de referencia Ley 4/1993 de Cooperativas de Euskadi hace prever que estamos en un camino de relanzamiento de un modelo social y económico que los vascos hemos sabido consolidar a pesar de recientes fracasos empresariales no atribuibles en exclusiva al modelo sino a un contexto económico muy complicado.

Salvo excepciones el modelo ha funcionado y en los últimos años han sido más las empresas de Economía Social que se han creado que las que han desaparecido. Seguramente, en su propio funcionamiento interno hay mecanismos de toma de decisiones que, siendo característicos, vistos desde fuera no parecen fácilmente compatibles con una rápida y eficaz solución de problemas, que han sido y son de primerísimo orden. Pero se han ido adoptando dolorosas decisiones en términos de condiciones de trabajo y otras, que, de nuevo salvo excepciones, han llevado a soluciones positivas.

Más que nunca, hay que recordar que mercado y competitividad son quienes marcan el futuro de cualquier empresa, sean o no del ámbito de la economía social.

Cooperativas, sociedades laborales, empresas de inserción, centros especiales de empleo, mutualidades, sociedades agrarias de transformación, y asociaciones y fundaciones tienen por delante mucho camino por recorrer pero se han demostrado como una realidad económica y social que forma parte de nuestras señas de identidad. Queremos comprometernos con su desarrollo, queremos apostar por el papel que las asociaciones que les representan juegan en su implantación, evolución y perfeccionamiento permanente, valoramos el papel que el Observatorio Vasco de Economía Social y las tres universidades vascas juegan en el estudio y análisis del sector de la Economía Social, por algo será, y somos conscientes de que la voz de la economía social debe de tener un sitio en las decisiones económicas y empresariales de este país.

Tenemos que recordar que la Ley 11/2011 al referirse a la Economía Social habla de “un conjunto de principios que permiten plasmar una realidad diferenciada de las entidades de la economía social, tales como la primacía de la persona y del objeto social sobre el capital, la adhesión voluntaria y abierta, el control democrático por sus integrantes, conjunción de los intereses de las personas usuarias y del interés general, defensa y aplicación de los principios de solidaridad y responsabilidad, autonomía de gestión e independencia respecto de los poderes públicos y el destino de los excedentes a la consecución de objetivos a favor del desarrollo sostenible, del interés de los servicios a sus integrantes y del interés social”.

Valoremos estos principios y propiciemos su desarrollo.

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