Opinión: Rafael Calvo Ortega, Ministro de Trabajo (1978-1980): Transición y Economía Social

Opinión: Rafael Calvo Ortega, Ministro de Trabajo (1978-1980): Transición y Economía Social

31/10/2014

La transición política a la democracia ha sido un tema recurrente en la opinión pública española, particularmente estos días con motivo del fallecimiento de Adolfo Suárez. Su incidencia en la Economía Social fue muy fructífera, principalmente sobre las cooperativas de trabajo asociado, sociedades laborales y centros especiales de empleo. En líneas generales, el Ministerio de Trabajo que yo tuve el honor de dirigir (1978-1980) fue muy favorable a estas entidades y a la Economía Social en general. Mi convencimiento de que debíamos avanzar hacia una sociedad participativa y plural más allá del diálogo petrificado capital-trabajo me hizo impulsar estas entidades.

Los mecanismos utilizados para apoyar este impulso fueron diversos. En primer lugar, la difusión de este tipo de entidades en una etapa en la que fue necesario hacer frente a un desplome industrial. Desde luego, de las cooperativas de trabajo asociado (ya conocidas y establecidas) y de las sociedades laborales creadas en 1979. Estos dos tipos sociales jugaron un papel siempre importante pero en los primeros años de la Transición cumplieron una función del mayor interés: ser un mecanismo de choque ante una crisis industrial aguda y una situación financiera delicada. Puedo decir con satisfacción que ninguna plantilla de trabajadores afectada por una amenaza o posibilidad de cierre dejó de encontrar la comprensión del Ministerio de Trabajo, su ayuda y la oferta de una financiación muy ventajosa en todos los órdenes, acompañada de la exigencia lógica de su conversión en uno de los dos tipos citados. El Ministerio aplicó gran parte de los recursos del Fondo Nacional de Protección al Trabajo a esta finalidad, convencido de que difícilmente podía tener una aplicación más fecunda que el mantenimiento del empleo acompañado de la atribución del poder de decisión a los trabajadores mismos.

La transición fue el arranque de la Constitución; y esta Ley Fundamental fue (y es) una norma jurídica muy favorable a la Economía Social. Su artículo 129.2 es una declaración de fomento a las sociedades cooperativas y una llamada implícita de apoyo a las sociedades laborales. Es cierto que no se cita expresamente a éstas porque no existían en nuestro ordenamiento jurídico. Pero la referencia al “acceso de los trabajadores a la propiedad de los medios de producción” encaja perfectamente en lo que es y en lo que quiere ser una sociedad laboral. Y este objetivo y finalidad sí estuvo presente en la redacción y propuesta de este art. 129.2. En definitiva, las sociedades laborales permiten este acceso a la propiedad de los medios de producción y lo hacen con una facilidad y sencillez jurídica notables.

En resumen, la transición a la democracia fue esencialmente apertura del ordenamiento y participación de los ciudadanos. La Economía Social produce estos mismos efectos. Apertura, porque el capital deja de ser el único factor de decisión y participación, porque la dirección y la participación se hacen más democráticas.

En la Transición se buscó un instrumento de colaboración y financiación de proyectos. Hoy esta actuación de la Administración es más difícil y menos operativa. El reto que tenemos todos los que nos alineamos en la Economía Social es superar esta situación.

 

R. Calvo Ortega

Ministro de Trabajo (1978-1980)

volver