Opinión: Rafael de Lorenzo, Secretario General del Consejo General de la ONCE y Vicepresidente de CEPES

Opinión: Rafael de Lorenzo, Secretario General del Consejo General de la ONCE y Vicepresidente de CEPES

31/10/2014

Desde finales del pasado siglo y principios del presente, el marco comunitario europeo, a través de los fondos estructurales y sus políticas activas, ha venido apostando firmemente y apoyando a las entidades de la economía social, de las que forman parte los Centros Especiales de Empleo, singularmente, y todas las familias y entidades de la Economía Social a que se refiere el artículo 5 de la Ley 5/2011 de Economía Social.

Cabe destacar que, conceptos como justicia, equidad, integración laboral, cohesión o progreso social, que tradicionalmente no habían sido tenidos tan en cuenta, se han ido incorporando paulatinamente a la gestión cotidiana y al discurso empresarial y estratégico de la economía vasca en la últimas décadas. No podemos obviar que la Responsabilidad Social Empresarial, RSE, tiene ya en Euskadi y en el resto del Estado una dimensión social indudable, ya que como su propio nombre indica, se trata de la responsabilidad empresarial ante la sociedad, y por tanto debe contar con los agentes sociales como protagonistas.

Este modelo solidario, rico de valores ha encontrado también en Euskadi a través de la ONCE, que cumple 75 años y 25 de su Fundación, a un fuerte aliado para le creación de empleo para personas con discapacidad, y de empresas con criterio solidario y colectivo a través de FUNDOSA, que buscan el equilibrio viable de lo económico y lo social.

Habiendo sido galardonados el 4 de septiembre con el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2013, por esa labor y ese modelo que exportamos solidariamente también a otros países en desarrollo, gracias al apoyo diario de la ciudadanía que se acerca a nuestros vendedores del cupón, seguiremos comprometidos y empeñados en continuar como hasta ahora, creando empleo para uno de los colectivos más vulnerables: las personas con discapacidad.

Nuestra participación en el C.E.E. Guipúzcoa Katea - Legaia, S.L.L, o en los talleres Protegidos Gureak, son un claro ejemplo de esa nueva forma de hacer empresa social: más ágil, flexible, solidaria y eficaz. Recientemente en Lemoa, Bizkaia, la Fundación ONCE ha inaugurado la nueva planta de lavandería industrial Flisa Euskalduna, un centro en el que ha invertido 3,7 millones de euros y en el que trabajarán 101 personas, de los que el 86% tienen discapacidad.

En este empeño nos encontramos y con este empeño seguiremos trabajando. Contribuyendo con la economía social vasca a través de miles de acciones formativas y generación de empleo, a pesar de las grandes dificultades a las que se enfrenta nuestro Cupón, fuente de ingresos de la Organización, dado el fuerte retroceso de las ventas de nuestros productos de juego en un marco de feroz competencia desigual y desleal.

Pero es en este contexto incierto de recesión y de dificultades donde se pone aún más de manifiesto la importancia de la economía social. La Asamblea General de las Naciones Unidas declaró 2012 como el Año Internacional de las Cooperativas en reconocimiento a esa contribución de la economía social al desarrollo global.

Este es un modelo que seguirá aquí inalterable por mucho tiempo, porque está fuertemente arraigado y es ya parte inseparable de la sociedad vasca.

La clave del éxito son también los consumidores cada vez más exigentes y comprometidos; los equipos de trabajadores motivados e integrados en empresas participativas, transparentes, que practican la cooperación al servicio de la ciudadanía, que propician la cohesión en favor del interés general y del desarrollo responsable y sostenible, que es lo que al final crea trabajo estable y riqueza para todos.

 

Rafael de Lorenzo

Secretario General del Consejo General de la ONCE
Vicepresidente de CEPES

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